Un ingeniero de ventas es despedido por hacer un uso privado de la cuenta de Yahoo! Messenger que, por instrucciones del empresario, había creado para resolver preguntas de los clientes.

El empresario había establecido unas estrictas reglas de uso de los ordenadores y medios informáticos que prohibían su utilización por parte de los trabajadores con fines personales.

Tras haber monitorizado su ordenador, el empresario comprueba que el trabajador había mantenido a través de esa cuenta conversaciones privadas en horario de trabajo. Esta es la causa que el empresario esgrime para despedir y que los tribunales rumanos consideran ajustada a derecho. El trabajador recurre esta decisión ante el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos.

Dicho Tribunal confirma que es legítimo que el empresario supervise las comunicaciones que se realizan con los medios informáticos de la empresa, habiendo una instrucción tan clara sobre el uso personal de los mismos. Considera la monitorización una conducta razonable por parte del empresario, dentro de su poder de dirección, y el único medio para comprobar si efectivamente se está realizando un mal uso.

Por otra parte, el trabajador no puede invocar una expectativa de privacidad en las comunicaciones personales realizadas por esta vía mientras al mismo tiempo niega estar realizando un uso privado de la cuenta de Yahoo Messenger. La balanza que debe equilibrar la necesidad de protección de la intimidad del trabajador y el derecho del empresario a supervisar el buen funcionamiento de su negocio no se desequilibra por esta conducta del empresario.

De este modo, es razonable que el empresario quiera comprobar que los trabajadores cumplen con sus tareas durante la jornada laboral y la monitorización limitada en el tiempo y proporcionada no constituye una violación del Convenio Europeo de Derechos Humanos art.8.

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