La mayoría de nosotros hemos conocido historias de superación. En este Blog he tenido la oportunidad de entrevistar a tres personas que supieron hacer de la adversidad su mejor plan de vida y convertirse en personas rompedoras, comprometidas, ejemplares… Ellas eran: Teresa PeralesIsrael Lancho e Irene Villa… Son historias llenas de aprendizaje..

El pasado domingo, 10 de Julio, se celebró la tradicional “VI edición Travesía a nado Costa Serena-Concello de Nigrán“. ¡Cantidad de participantes…! Todos al agua a competir con el mejor espiritu deportivo. Hombres, mujeres, niños…

Si, niños. Pero había uno muy especial: Ionan Inchusta, un niño de Pamplona de 10 años con síndrome de Down y síndrome de West y con apenas visión, que logró superar el reto de nadar desde el faro hasta la playa (1.300 metros), acompañado por su entrenador Peio Ormazábal, varios nadadores, embarcaciones y su familia.

Yo estaba allí cuando Ionan llegaba a la costa despues de nadar esos 1.300 metros. Tengo que reconocer que me emocioné, y mucho, al ver como este niño maravilloso recogía los aplausos de todos los que le estábamos esperando en la orilla. Sus padres Javier e Izaskun y su hermana Ainhoa le abrazaron con un cariño indescriptible… ¡Hermoso encuentro!

Pero si Ionan tiene un merito impresionante , no menos lo tiene su entrenador Peio Ormazabal. Peio ha sido capaz de conseguir de este niño cosas que parecen increibles. Día a día trabaja con el, con una fe infinita para sacar a este niño adelante. Estas son algunas de sus respuestas ante las preguntas de los periodistas:

¿Cómo conoció a Ionan?

-Me presté voluntario hace algo más de un año en la Asociación Down sin ninguna experiencia y me dicen que hay un chico que tiene más retraso que el resto, que le cuesta un poco más el aprendizaje. Hablé con su madre y me dijo que su hijo tenía Sindrome de Down y de West y que cuando tenía un año le empezaron a dar ataques epilépticos, 30 o 40 al día, y eso le produjo un destrozo neuronal impresionante.

¿Cómo fueron las primeras clases?

-Cuando yo lo cogí él ya llevaba cuatro años haciendo natación. Pero recuerdo que hablé con su madre y me dijo que su hijo jamás podría hacer un largo. Nos pusimos en marcha y se ha creado un vínculo muy fuerte porque él confía en mí y luego la persistencia, el cariño y la voluntad nos han llevado a hacer algo increíble para él, para su familia y para mí.

Y logró que hiciese ese largo…

-Sí, sí. Yo con él ya he conseguido hacer los 30 y ahora el reto es llegar a los 40. La única diferencia de estos chicos es que les cuesta más el aprendizaje, pero pueden llegar a hacer maravillas nadando.

Y en eso consiste el reto de mañana.

-Sí. Queremos que Ionan sufra un poco porque crear a un chico de estos la obligación de que siga nadando es difícil. Me ha costado más de cuatro meses ponerle unas gafas. Era algo necesario porque a nada que le distorsione la vista le afecta muchísimo porque está operado diecinueve veces de los ojos: uno lo tiene sin retina y el otro con un 5% de visión. Cundo haga el reto pediré silencio y para mí en ese momento no existirá nadie más que él. También pediré que no le despiste nadie porque si no sería imposible ya que se dispersa mucho.

¿Cómo lo consiguió?

-Ha sido algo muy complicado, pero cuando Ionan hacía ya ocho largos le afectaba mucho porque le entraba el agua con el cloro y se rascaba mucho. Entonces decidí hablar con su madre y le dije que si queríamos progresar, su hijo tenía que ponerse unas gafas. Con ellas ya va cogiendo mejor frontalidad en el agua y podemos conseguir grandes progresos.

¿Cuál ha sido la preparación?

Ionan entrenaba dos y tres días semanales y más de una hora, cosa que los demás chicos hacían tres cuartos de hora solamente los viernes. No ha tenido Navidades porque cuando deja una semana o dos le cuesta muchísimo. Esto lleva mucho esfuerzo detrás y estamos en ello y veremos si aguanta los 40.

¿En cuánto tiempo ha conseguido el pequeño ese progreso?

-Llevo año y medio porque el primer medio año fue para coger confianza. Y ya ha llegado un momento en el que soy capaz de darle un beso a Ionan nadando. Le doy muestras de cariño porque lo agradece un montón, pero es algo vaguete.

¿Él es consciente de que se trata de un reto?

-Para nada. Cuando está en el agua sabe quién manda y cuando sale, ya sabe que tiene todos los mimos y todas las caricias del mundo. Juega con el agua, pero dentro ya sabe qué tiene que hacer.

Esta historia es una hermosa lección para todos los que teniendo todas nuestras facultades en perfecto estado, somos incapaces de protagonizar aventuras prodigiosas…