Todos conocemos la importancia de la Red Natura 2000, su finalidad es asegurar la supervivencia a largo plazo de las especies y los hábitats más amenazados de Europa, contribuyendo a detener la pérdida de biodiversidad ocasionada por el impacto adverso de las actividades humanas.

Su gestación comenzó en 1992 ante la evidencia de que el impacto humano sobre el planeta estaba siendo muy perjudicial.

España, con una aportación de 138.111 Km2 de superficie terrestre protegida, es el país de la UE que más superficie aporta. El siguiente es Francia con 70.875 Km2.

Una de las razones que explica esta enorme diferencia es el uso que se le ha dado a la tierra. Efectivamente en España, la calidad del suelo y la climatología no permitían un uso industrial de la tierra tan intensivo como en otros países del norte.

No obstante, la propia Directiva Europea reconoce que los terrenos mejor conservados son aquellos en los que el uso principal ha sido el cinegético y destaca esta actividad como la mejor forma de gestión para los espacios protegidos.

No es pues casualidad que, contando en España con 31.786 cotos de caza que ocupan el 85,7% de todo el territorio nacional, seamos el país mejor dotado para asegurar los objetivos de la Red Natura 2000.

Pensemos por un momento que los propietarios de estos terrenos hubieran decidido invertir en pisos. Si consideramos el precio medio de cada hectárea en solo 4.000 € y el precio medio de un piso en 136.100 €, habrían comprado 1.271.962 pisos. Es decir, cada titular de coto dispondría de una media de 40 pisos. Estos pisos, con un alquiler de 1.081 € al mes, le proporcionarían una renta de 518.880 €/año a cada uno de los titulares.

Este mismo cálculo puede hacerse con inversiones en Activos Financieros, Divisas u otra cualquiera de las inversiones al uso.

Todas ellas serían mucho más rentables, para los titulares, que el Coto de Caza.

Afortunadamente en España ha habido muchísimas personas que han creído en la tierra, sin tener en cuenta su interés pecuniario personal y sin especular. La tenencia media de los cotos excede con mucho la de cualquier otro activo.

Gracias a ellos,

  • Se mantiene el ecosistema de forma rentable para las arcas del estado. Cada año aporta más de 600 millones € en impuestos y la facturación supone el 0,3% del PIB Español.
  • Se mantiene el mundo rural en todos sus aspectos, generando cada año más de 180.000 puestos de trabajo.
  • Se eliminan, cada año, casi 20 millones de animales salvajes que arruinarían los campos y pondrían en peligro nuestra existencia. Más del 50% de accidentes en carretera y más de 17.000 accidentes agrícolas son originados por fauna silvestre.
  • Se controlan plagas, epizootias y zoonosis, enfermedades transmisibles al hombre. Un solo año de no cazar supondría un incremento animales salvajes en el territorio español superior a los seres humanos lo habitan y similar en número a todas las vacas, cerdos, ovejas y cabras que hoy están en nuestro suelo.
  • Se hace posible la protección de especies en peligro de extinción, vulnerables o endémicas. Lince, Aguila Real, Buitre Negro, etc…
  • Se protege la pureza de los recursos hídricos, indispensables para las ciudades y que éstas no son capaces de generar.
  • Se absorben millones de metros cúbicos de CO2, lo que nos permite tener una atmósfera más respirable y contribuye a situarnos en el puesto 20 de países del mundo con el aire más limpio.
  • Se producen miles de toneladas de alimento directamente y se evita la destrucción en el campo de cosechas, plantaciones y foresta.
  • Etc…

A cambio de todos estos beneficios que aportan, y de la inversión económica personal que les supone, los titulares de cotos tienen el orgullo de haber contribuido a un mundo mejor.

Por ello, un enorme gracias a los que han creído en la tierra.

(*) Todos los datos utilizados son medias anuales disponibles en la red.